SALVEMOS LA MOTA DE ESPEJO

¿Quién no ha estado u oído el nombre del Barrio de la Mota en Espejo? ¿Pero sabemos de dónde viene su nombre de la Mota?

Hace muchos siglos, los romanos se asentaron en Espejo, en el término de Barcabao, situado junto a lo que hoy conocemos como camino parcelario a Villanañe, y que por aquel entonces formaba parte del ramal o vía de comunicación que ponía en contacto la Iter XXXIV con la costa. El término de Barcabao llega hasta el límite jurisdiccional con el pueblo de Villamaderne e incluso es posible que Espejo se adentrara en su término. En frente, al otro lado del río Omecillo, en el término de Las Hermitas, convivían con los antiguos habitantes de la zona, los autrigones, de los que se tiene constancia de su presencia en dicho término desde el siglo I hasta el siglo V. Allí se ubicaba la Basílica de Santa María, que aparece en el Cartulario de Valpuesta en el año 919, en la primera referencia escrita sobre Espejo como tal: Spelio. Por cierto valdría señalar que el nombre de Espejo, proviene del latín Speculum, y que tiene varias acepciones como imagen, señal, representación, y también puede significar torre, atalaya y vigía, que ha llevado a alguna confusión. Le llamaron Espejo porque el pueblo reflejaba su imagen en el entonces caudaloso río Omecillo. ¿Qué pasó con aquel Espejo romano entonces? ¿Por qué desapareció?

La respuesta viene dada por el mismo río junto al que se asentaron. El Río Omecillo en una de sus constantes y peligrosas riadas terminó con el pueblo de Espejo. Sabemos que en año 919 Espejo tenía su Basílica junto al Omecillo, en Las Hermitas. Debemos situar la desaparición de Espejo de esa zona entre la segunda mitad y finales del siglo X, en otra de las grandes riadas que por entonces padecía el Río Omecillo. Y para ello nos basamos en una escritura del cartulario de San Millán del año 1.028, que nos ofrece algunos topónimos o términos de lugares de Espejo que hoy después de casi mil años se les siguen llamando con el mismo nombre: Petrás, Mota, Arotrales….Eran los tiempos gloriosos del rey Sancho Mayor de Navarra, habíase abandonado la influencia de los reyes astur-leoneses. La mujer de Sancho, la reina Jimena, compra a Oveco Díaz, casas y heredades a ambos márgenes del Río Omecillo. “..allá in Petrás, tertlas en Arotrales, quarte in illas Motas de Spelio.”Testimonio que La Mota existía ya en el año citado de 1.028. Pero Espejo no desapareció. Era un punto importante en la vía de comunicación y Espejo se recompuso en lo que hoy conocemos por el Barrio de La Mota, extendiéndose en dirección al pueblo de Barrio. Existe documentación de que a finales del siglo XVIII, existían casas en el término de El Barral, a mitad de camino entre Espejo y el término del Alto El Llano.

Los espejeños se trasladaron a esta nueva zona. Nueva zona donde poder controlar las avenidas del Río Omecillo. Y para ello idearon una gran muralla o mota fluvial que constituyó un importante patrimonio cultural del pueblo y que debe ser conservado en la parte que aún se conserva. Esta mota dio nombre a la calle y barrio en el que se encuentra. Por desgracia esta mota romana fue destruida por la Diputación Foral de Álava sobre el año 1.975 para la adecuación de esta zona a parque como lo conocemos actualmente. En la actualidad quedan de aquella primitiva mota 74 metros de longitud. Su anchura media es de 1 metros la altura inicial de 0,45metros hasta alcanzar los 1,30 metros de altura. Originalmente tuvo su largura hasta el puente sobre el río Omecillo y en su parte central una puerta de piedra que daba acceso a las huertas que los lugareños tuvieron a la orilla del río. Podemos calcular su largura en 300 metros aproximados. Aquella Mota, separaba el Río Omecillo de las casas del pueblo de Espejo. Entre la mota y el río se ubicaban las eras o huertas. La puerta de piedra se abría rasgando sus piedras en la época de primavera-verano, teniendo la obligación de volver a cerrarla o tabicarla durante la temporada otoño-invierno, para prevenir al pueblo de nuevas inundaciones.

La parte superior del resto de mota que se conserva presenta en su mayor parte losas procedentes de la antigua calzada romana, en las que se pueden ver las huellas de los carros que por ella transitaron.

Existe un proyecto de su Junta Administrativa para la recuperación de este trozo de Mota, que no ha encontrado el eco económico necesario en la Diputación Foral de Álava, ni en su departamento de Administración Local ni en el de Cultura. Esperemos que en breve plazo se encuentre el impulso económico necesario para recuperar parte de un elemento de arquitectura, que aunque menor, es de la mayor importancia para la historia de este pueblo de Espejo.