Robacristos


Mote Robacristos a los de Espejo



Cuando la guerra de la Independencia, los franceses tuvieron unos de sus cuarteles y centros en Salinas de Añana, y se vieron acosados principalmente por el guerrillero Francisco de Longa. Las tropas españolas cercaron a los franceses en Salinas de Añana, y éstos se atrincheraron en la Iglesia de San Cristóbal, que estuvo en lo alto del pueblo, hoy frontón. La bombardearon de tal forma ( a cañonazos por supuesto), que los franceses salieron huyendo y derrotados de Salinas de Añana, pero el precio que se pagó fue la destrucciòn total de la Iglesia. Los habitantes del pueblo, pudieron poner a resguardo, objetos de culto de la Iglesia, que por el Obispado de Vitoria, fueron repartidos entre iglesias, conventos, de Vitoria, de la zona, e incluso alguno a la otra Iglesia de Salinas de Añana, Santa María de Villacones, que es la que se mantiene en la actualidad. Al pueblo de Espejo, y en concreto a la Iglesia del Salvador, le dieron un cristo procedente de esa iglesia, y que en la actualidad se puede ver en una de las columnas de la iglesia, ya que parece ser no tenía sitio en el retablo mayor. Y sucedió lo típico entre pueblos amigos y vecinos como son Salinas y Espejo. Algún salinero bajó a Espejo, y alguno de Espejo fardò del cristo, a lo que el salinero de buena broma y amistad le respondió con sois unos robacristos. Y de ahí pasó que de ser "arvejeros", pasamos a ser "robacristos".

Autor: Juan Carlos Abascal Espejo-Valdegovia