PALABRAS SALINERAS

SALINAS DE AÑANA: Sus Palabras


Ardua tarea emprendida por la Diputación Foral de Alava para recuperar el Valle Salado de Salinas de Añana. Elogiable el empeño puesto en ello, y precioso cómo va quedando el mismo. Pero este no es nuestro objetivo hoy. Tenemos que darnos cuenta que no solo con esta actuación recuperamos nuestro patrimonio, sino también nuestra cultura. Con la recuperación del Valle Salado recuperamos también sus palabras, palabras propias, dichas y escritas solamente con motivo de la actividad salinera que tuvieron sus eras. Ya en su día y nos sirve de guía, Gerardo López de Guereñu en su libro Voces Alavesas recogió algunas de ellas, y que hoy queremos transcribir junto con otras recogidas de los propios salineros. No queremos hacer un diccionario, pero sí al menos dar una idea a los nuevos rectores del Valle Salado, para que junto con la pizca de sal, diesen una hoja con las palabras propias salineras, como una muestra más de recuperación de la cultura y no sólo de nuestro patrimonio físico.

- Alfoli: almacén real de la sal. Felipe II mandó comprar toda la sal a los propietarios para que la depositaran en estos lugares antes de su distribución. - Beleique, nombre con que se designa también al rodillo de madera destinado a las labores de amontonar y recoger la sal - Boquera: Orificio en el pozo de la sal - Cahiz, fanega, celemín y cuchara, medidas básicas tradicionales. Cada una de ellas es la doceava parte de la anterior - Entrojar: guardar la sal en el almacén. - Flores: primeros granos de la sal solidificados por efectos del sol - Escuerzo: Pozal de cuero para sacar agua de sal - Ontana: una de las fuentes de agua salada - Pingoste: Cigoñal, aparato para sacar agua - Regadera: Cabrio móvil que hace el movimiento de subir o bajar al sacar el agua con el cigoñal. - Rodillo: Palo para recoger la sal en montones - Royo: canalillo de madera que distribuye la muera - Salenería: Hacer sal - Salmería: conjunto de eras de sal - Tercejón: Fanegas de sal para contribución - Torcazo: Depósito de agua dispuesto generalmente entre cuatro eras de sal - Trabuquete: cigoñal, pie derecho con especie de palanca, empleado para subir la muera de los pozos a las eras más altas - Verdugo: cabrio del cigoñal o trabuquete - Zoquín: Sal que se forma debajo de los royos

Hemos querido dejar para el final una palabra que ha dado nombre a una especie de sal: Chuzo de sal. Son las finas estalactitas de sal que surgen de forma natural por aquellas zonas del valle por donde circula la salmuera. Son piezas exclusivas que no se venden. Se obtienen unas veinte al año, y normalmente, se subastan entre amigos y patrocinadores de la fundación encargada de las salinas.


Pero como la historia nos demuestra esta sal también tuvo otro nombre. El 26 de Julio de 1.766, el cura entonces de Espejo, pueblo cercano a Salinas de Añana, escribió a D. Thomás López, una carta que junto con otras serviría a este último para realizar un plano topográfico de la Provincia de Alava. Literalmente transcribimos lo que sobre Salinas de Añana escribió: “Salinas de Añana es villa de doscientos vecinos tiene dos parrochias con 12 beneficiados y un convento de monjas maltesas. Es señora de Atiega que paga feudo a dicha villa. Las fuentes saladas con las mejores de Europa como también la sal, que la hay pardo o común, blanco, y la que llaman de cogollos que es propiamente destilada según la figura de el margen.” Al margen dibujó un trozo de sal como la que hoy se denominada sal de chuzo. Vemos que los nombres han cambiado o evolucionado hacia otras formas. Y la historia nos demuestra que este chuzo de sal no sólo ahora es apreciado por los grandes cocineros sino que ya hace tres siglos también era muy apreciada con la denominación de cogollo, otra palabra más a recuperar del lenguaje propio salinero. Seguro que hay más palabras.