Babazorros = Alaveses

Alaveses: Babazorros


Los alaveses somos conocidos como babazorros, es decir, comedores de habas. Es cierto que las habas de Vitoria han tenido siempre una excelente fama culinaria, pero hemos de reconocer que nunca las hemos vistos en las cartas o menús de nuestros restaurantes, y lo que ahora vemos en los mismos son habitas que nada tienen que ver con el producto alavés del que hablamos. ¿Pero hasta qué punto era cierto que nuestra alimentación se basaba en las habas o era plato principal en las cocinas de nuestros ancestros? El que existan recetas antiguas o bien menús de posadas en las que aparezcan las habas no nos parece una demostración palpable ni prueba de alimento principal, ya que también figuran otros productos gastronómicos y no por ellos hemos sido conocidos. Además el apelativo tiene que ser muy antiguo y se ha ido pasando de generación en generación hasta nuestros días, en los que ni en nuestra más tierna infancia recordamos que comiésemos habas en abundancia, sino como una comida esporádica y dentro de la gran variedad de verduras y legumbres que nuestras madres nos ponían de plato hondo que era el que más llenaba nuestros estómagos y permitía un segundo más ligero o de menor cantidad de acorde a la época en que nos tocó vivir a los que ya pasamos más de la cincuentena. Por eso hemos rebuscado en los papeles de nuestros mayores y en las Nuevas Ordenanzas que el pueblo de Espejo redactó en 1767, y que transcribían las que de tiempos muy antiguos estaban en vigor en ese año pero escritas en “Letra Antigua” y “De Pergamino”, según nos hicieron constar estos antepasados, y apenas ya legibles y con daños por la humedad, destacamos los siguientes capítulos y que duramente transcribimos ya que también hoy igual que entonces se nos hace difícil su lectura exacta:

Capítulo décimo de la Guarda al vecino

Ordenamos y mandamos que cualesquier vecino de este pueblo que viese quitar fruta, ABAS (Habas), y cualesquier cosa lo haya de dar en pena socargo de su juramento y de lo contrario pague la pena de 42 maravedies y si fuese el que lo vió guarda del campo pague la pena doblada.

Capítulo undécimo de los que encontrasen hurtando

Ordenamos, mandamos que a cualesquiera que quiere cogiesen hurtando frutos, ABAS (Habas) , haces de pan y cualquier cosa comestible, esté a la Merced del Concejo.

Capítulo treinta y uno de los niños

Ordenamos y mandamos que ningún niño de seis años arriva sea osado entrar en huertas, ABALES (Habales) , Arbejales, ni árboles frutíferos, so pena de medio real cada vez



Capítulo sesenta y ocho de la fruta

Ordenamos y mandamos que desde el día primero de Junio hasta el día de San Lucas estén todos los vecinos obligados a dar en pena a cualquiera que viesen hurtando asín fruta, ABAS, y nueces y yervas (hierbas)

Con estas capítulos de las Ordenanzas del pueblo de Espejo, hemos querido demostrar la importancia que tuvo en la alimentación de nuestros más mayores las habas, y por eso su insistencia en proteger los habales. No queremos decir que de Espejo nos venga el apelativo de babazorros con que nos han obsequiado siempre a los alaveses, pero suponemos que en el resto de los pueblos de la Provincia encontraremos ordenanzas similares.

También hemos descubierto la importancia que tenía para los del pueblo de Espejo las arvejas (guisantes verdes) ya que se mencionan expresamente en el capítulo treinta y uno, y de ahí sí posiblemente venga a los de Espejo el mote de Arbejeros, más antiguo que el de Robacristos por el que ahora se les conoce, siendo éste otra historia.

Autor: Juan Carlos Abascal Espejo-Valdegovia